Sinceramente, el concierto que ofrecieron los británicos ayer es lo más parecido a lo que se puede ver en sus DVD's. Miles de personas esperando con ansias el show y un recinto al aire libre que suponía ser el escenario ideal para uno de los mejores shows de una banda en vivo. Si a las 4:30 habían mas de 100 personas en la entrada del Club Hípico, no era casualidad. Todos sentían que Iron Maiden haría el mejor concierto de la banda en Chile. Se veía venir. Era como si la profecía se cumpliría ese día. Y así fue.
Si bién la apertura de puertas estaba programada para las 15:00, los organizadores se vieron en la obligación de anticipar la entrada a las 13:30, debido a que a esa hora ya habían mas de 4 mil chascones con Eddie en el pecho, esperando con ansias poder obtener una ubicación privilegiada para ver magno evento.
Desde esa hora, la tarde se hizo infinita.
La excesiva calor que hacia a esa hora (30º C. Aprox) dejo semiaridos a varios. Y en ese momento fue cuando se vieron las primeras falencias en la organizacion del show. Solamente pusieron 2 estanques con Agua para los mas sedientos. Al parecer no calcularon muy bien la relacion Publico/Temperatura, ya que a eso de las 4 de la tarde no había agua para repartir. Como medida de emergencia, tuvieron que habilitar dos llaves que estaban cercanas a las vayas oeste laterales de contención para poder ayudar a los cientos de momias que deambulaban por el pasto de la pista central. Entre ellos, yo.
Algo que me llamó la atención fue la cantidad de baños quimicos que pusieron a disposicion. Mientras hacia la fila para llenar mi botella de 2 1/2 litros de Agua (envase conseguido gracias a la gestión de nuestra amiga RuLoS), me puse a contar las camaras de gases que habían. Exactamente 50. 25 Por cada costado de la pista. Yo hubiese preferido 2 estanques mas y 10 baños menos; prefiero aguantarme que morir intoxicado. Estuve casi 1 hora en la fila para poder conseguir agua, y a esa hora (17:30) ya habian cerca de 25 mil almas.
A las 18 horas salieron a escena los chilenos de WITCHBLADE. Nunca los vi antes tocar en vivo, ni menos había escuchado algun material de ellos. Asi que me puse a escucharlos con atención. El baterista tiene muy buena técnica. Su sonido era una mezcla entre Pantera y Stratovarius. Y el vocalista, el mejor imitador chileno de Phil Anselmo. Un ingles medianamente bien modulado, solamente sacó tibios aplausos en el público. Sinceramente creo que NECROSIS hubiera encendido mejor a la muchedumbre metalera.
Luego llegó el turno de LAUREN HARRIS. La Raquelita del Metal. La hijita de papá que se cree metalera. Puta la weona fome. Oops!. Sorry. No mas comentarios.
Y llegó el momento. 18:04 comienza a verse por las pantallas gigantes (5 en total) el video con imagenes de la Bestia arraund de worls. Se apagan las luces, y comienza la melodía que da inicio a la presentación de los británicos. "Doctor, Doctor", la clásica de UFO, suena armoniosamente al ritmo de la multitud. Todos saltan. Eufóricos. Excitados. Miro hacia mi alrrededor, y sólo se ven cabezas chasconeando en todo el horizonte metalero.
Y tal como lo habíamos anticipado, "Aces High" dió el puntapié inicial al show. Con un sonido demasiado limpio de fondo, la gente no dejó cantar a Bruce. Claro, la voz del frontman casi no se oye contra las 60 mil almas saltando y cantando al unísono. Sin dar descanso al público, y en una muestra de querer demostrar que es uno de los mejor cantantes del Metal, se manda "Wrathchild" y "2 Minutes to Midnight" sin pausas. El público estaba en el orgasmo mismo.
Sorprendido por la respuesta de la gente, Bruce hace la pausa para agradecer al mejor público de Sudamérica. Y que mejor manera de agradecer, que interpretar unos clásicos que nunca habían tocado en vivo en Chile. "Children of the Damned" y "The Phantom of the Opera" encienden en la gente esa mística que provoca Iron Maiden. Esa que hace a la gente levantar los brazos y dejarse llevar por la Bestia. Y Bruce lo sabía a la perfección. Con unos gritos ensordecedores, dejó en claro que su timbre y calidad vocal siguen intactos, como hace 20 años.
Se cambia el telón, y se ve al fondo a Eddie luciendo su tenida militar inglesa. Los acordes hicieron estallar el recinto. "The Tropper" hizo saltar a toda la multitud. Junto a "Wasted Years" provocaron que la euforia de la gente llevara a hacer una pausa a Dickinson: "Si hay una pelea aquí, nos vamos (...) esta cancha quedó mal diseñada así que por eso le pedimos a la gente que retroceda dos pasos para que la gente de adelante respire... nadie se va a ir de aquí diciendo que el público de Iron Maiden es violento...".
Y despues de toda tormenta, viene la paz. "Rime of the Ancient Mariner" hizo la pausa necesaria en la euforia del público para poder tomar un poco de aire y acomodarse. "Powerslave" no se escucho en el ritmo original. De hecho, estaba hasta un poco más lenta. Pero la aparición de Eddie, versión momificado, al fondo del escenario hizo prender nuevamente al público, que a esas alturas ya demostraban tener mucha garra y pasión. Verdaderamente, Iron Maiden es una religión.
Luego vendría el clímax del show. Sin pausas, sonaron "Run to the Hills", "Fear of the Dark" y "Hallowed be thy Name". La intensidad vocal de Dickinson, junto a la majestuosidad de el trío de las 6 cuerdas (Smith, Murray y Gers), hicieron que el público coreara como himnos los temas.
Se cerró la primera parte del show con "Iron Maiden", en donde apareció el Eddie de "Somewhere in Time" en persona. Caminando por el escenario como si fuera su casa. Ese momento solo se puede definir con una palabra. Increíble.
Entre la pausa, un weon me dice: "Puta los culiaos estos, podrían poner unas weas más bacanes como fondo del escenario. Estan a puras cortinas los weones pencas". Ese comentario, me dejó picado. "Estos weones comenzaron tocando así y van a morir tocando así, aweonao", le respondí al pendejo de mierda (que mas tarde se ganaría un puntete en las costillas con mis bototos punta de fierro, en un mosh que se formó cuando tocaron The Number of The Beast)
Luego de un rato con las luces apagadas, se comenzaron a escuchar las escrituras del Apocalipsis. Claro, era la intro de "The Number of the Beast", la clásica de la Bestia. Y con Satanás mismo en el escenario, como si estuviera eligiendo a quien llevarse pa'l patio de los callados, el público coreo todo el tema. Y el siguiente también. "The Evil that Men Do" , con Janick Gers inspiradisimo, hizo delirar al público con su fineza. Saltando al ritmo de la batería de Nicko McBrain, me dí cuenta que la gente estaba exausta. El mar de gente era impresionante. Y de eso se dieron cuenta los músicos. Miraban el mar de chascas transpiradas y reían, como diciendo: "No querían un show de primera nivel. Ahora, aperren no más" Todos reían. El show estaba saliendo tal cuál lo planearon. Y se notó. Con "Sanctuary" sonando y el público chileno cantando, se dió el fin a uno de los shows más impresionantes que he visto en mi vida. Y no por que sea Iron Maiden, si no por la cantidad de gente que fué. Incluso había una anciana (algo que me sorprendió) con una polera de Iron Maiden entre medio de los chascones. Para que comentar la cantidad de viejos metaleros que fueron con sus niños.
Si hubieron cosas que me molestaron (incluyendo lo del agua al principio). La cantidad de pasteles pokemones y rarezas que fueron. Esos weones creen que con ponerse una polera con Eddie y vestirse de negro los hace metaleros. No tienen idea. Gracias a Eddie que a mi alrrededor no habían weones así, o si no mis bototos hubieran dejado secuelas en alguno de ellos.
Otra cosa que me molestó, fue la salida. Una sola salida para los 60 mil chascones. Más encima, tuvimos que saltar vayas, saltar las barreras de la pista de carreras y saltar los hoyos en el pasto. Como mierda no se les ocurrió abrir la puerta de Blanco Encalada para tener una salida más expedita.
Bueno, cosas que sólo pasan acá, en Chile.
Ahora, dejo unos videos que pude grabar gracias a las baterías facilitadas por Claudio (Maldito), ya que las mías se agotaron antes que comenzara el show (Owned!) y unas fotos para el recuerdo.